
El hierro fundido es un material legendario en la cocina, conocido por su durabilidad y capacidad para soportar temperaturas extremadamente altas. A diferencia de otros tipos de sartenes, las de hierro fundido mejoran con el uso continuo, adquiriendo una pátina natural que mejora su rendimiento antiadherente. Esto las hace ideales para cocciones prolongadas y platos que requieren altas temperaturas.
Las sartenes de hierro fundido necesitan un mantenimiento regular, como la aplicación de aceite después de cada uso para evitar el óxido. Aun así, para quienes buscan durabilidad y un rendimiento superior en cocinas de gas o carbón, estas sartenes son una excelente opción.
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¿Las sartenes de hierro fundido son tóxicos? Mitos y realidades
Cuando se trata de cocinar, la seguridad de los utensilios es una preocupación constante. Entre las consultas más frecuentes está si las sartenes de hierro fundido son tóxicos o representan algún riesgo para la salud. Afortunadamente, estas sartenes no solo son seguras, sino que también ofrecen beneficios únicos, especialmente cuando se comparan con alternativas como las ollas y sartenes antiadherentes o de aluminio fundido.
Mito 1: El hierro fundido libera partículas tóxicas al cocinar
Este es uno de los mayores malentendidos. A diferencia de algunos materiales con revestimientos antiadherentes, el hierro fundido no libera compuestos químicos bajo altas temperaturas.
Mito 2: La superficie porosa es antihigiénica
Si se cuidan adecuadamente, las sartenes de hierro fundido forman una capa natural antiadherente conocida como «curado» que la protege de la oxidación. Te dejamos un enlace donde te damos las pautas de como curar tu sartén.
En resumen, las sartenes de hierro fundido son una opción robusta, segura y duradera. Mientras se sigan las recomendaciones de uso y mantenimiento, no representan riesgos para la salud y son una inversión a largo plazo para cualquier cocina.
¿Qué ocurre al cocinar con hierro fundido? Beneficios y características únicas
Cocinar con sartenes y ollas de hierro fundido transforma la experiencia culinaria gracias a sus características superiores frente a materiales como el aluminio fundido o los antiadherentes convencionales.
- Distribución uniforme del calor: Perfecto para sellar carnes o preparar guisos, el hierro fundido garantiza una cocción homogénea, incluso a altas temperaturas.
- Beneficios nutricionales: Estas sartenes aportan trazas de hierro a los alimentos, un mineral esencial para el organismo.
- Superficie antiadherente natural: Con el curado adecuado, obtendrás una capa antiadherente sin químicos tóxicos.
- Resistencia y versatilidad: Aptas para estufas, hornos y parrillas, soportan condiciones extremas y son ideales para una cocina sostenible.
Optar por hierro fundido no solo mejora tus platillos, sino que también reduce riesgos asociados a materiales menos seguros.
¿Cómo limpiar las sartenes de hierro fundido?
Las sartenes de hierro fundido son conocidas por su durabilidad, siempre y cuando se cuiden adecuadamente. Sin embargo, muchas personas se sienten intimidadas por su mantenimiento. El hierro fundido requiere cuidados específicos para evitar el óxido y garantizar su longevidad.

A continuación enumeramos los pasos a seguir para limpiar las sartenes de hierro fundido:
1- En caso que tengas residuos incrustados comienza dejando la sartén en remojo con agua templada durante aproximadamente una hora. Esto ablanda los restos de comida y facilita su eliminación.
2- Aplicar una pequeña cantidad de detergente suave para lavar vajilla y frotar con una esponja que no sea demasiado abrasiva ya que podría rayar la sartén. Después de frotar enjuague con agua templada.
3- Secar la sartén con un paño absorvente de cocina, con esto evitaremos la oxidación de la sartén. Un truco para quitar toda la humedad de la sartén es ponerla en el fuego de la cocina unos minutos.
4- Por último, daremos una fina capa de protección con aceite. En nuestro caso aplicamos unas gotas de aceite de girasol y extendemos con una servilleta de papel por toda la superficie de la sartén.
Además de proteger contra la oxidación, el aceite actúa como una especie de «curado» continuo para la sartén. Con cada aplicación, la sartén se vuelve más antiadherente, lo que facilita tanto la cocción como la limpieza futura.
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